Por: Gaspar Herrera Farfán
Nunca una frase habría estado tan correcta en cuanto a su sentido y a su significado, alcanzando universos en su significancia: “Las mentiras engendran mentiras, las exageraciones engendran exageraciones y la Ley de las Consecuencias Involuntarias dicta que se crearán nuevos resentimientos, errores y animosidades si se demuestra incapacidad de concentración en la verdad”. CÉSAR ALCALÁ, (LIBROS LIBRES).
Esto demuestra cuando con tan poco se puede decir y dar a entender mucho, más cuando se ubica en situaciones reales, no para buscar culpables sino para encontrar la razón que destruya el sensacionalismo mal intencionado de ese algo que resulta más destructor que la causa misma. En la época del pequeño pastor que se divertía gritando la presencia de un lobo imaginario pues ni él conocía uno, originando movilización y riesgos al dejar todos sus manadas de pastoreo para acudir prestos al llamado del grito de auxilio, la lección fue que, cuando verdaderamente el hecho se suscitó, nadie acudió al llamado y el pequeño mentiroso recibió el pago justo a sus mentiras, pues su rebaño fue devorado por el lobo; pero ello tal vez no dejó aprendizaje alguno para las generaciones venideras puesto que se ha vuelto importante arma de trabajo la generación de confusión y terror por medio de la mentira, del caos confusional, del manejo tendencioso y lesivo que destruye auténticas historias y fractura y fragmenta familias.
Se le ha construido ladrillo sobre ladrillo, un templo aparte al morbo, con la lectura y el libre compartimiento de basura literaria que no enseña pero si se ensaña al encontrar terrenos fértiles para su rápida reproducción; No es posible que cien ejemplos demostrativos caigan aniquilados ante una bomba de letras que pensamientos enfermos y repletos de frustración generen de manera repulsiva, pero en el entendido y la plena confianza de ser aceptada y creída su causa, por la gente, esa gente que a pesar de ver también, acaba uniéndose a ese ejército de la destrucción. Se está sin estar, se convive sin conocer, se participa sin compromiso, se camina sin rumbo definido, se opina con el pensamiento de otros, y se vive en la idea de que mientras más cosas negativas se conozcan, más ventajas se lleva para sobrevivir y estar en el rumbo correcto de la vida.
Se está en una pandemia a nivel mundial, y desde ahí las autoridades están tratando de descifrar el enorme jeroglífico que ello les implica al desconocer al enemigo con que se están enfrentando; la sociedad de alguna manera está respondiendo en una mínima parte; otros con la justificación de que es tan solo producto de una compulsiva ola política ignoran las indicaciones, y los más, se encargan de hacer un rejuego al contagiar a todos por medio de fake news (noticias falsas), para inyectar el temor entre la gente sin más afán que el de divertirse en un enfermo proceso que lo hace sentirse satisfecho de manera personal. Todo se presta para cualquier cantidad de chismes, para la desinformación, para la divulgación de rumores cuando no se establece en el marco de la responsabilidad y el respeto el manejo de la información, pero igual para esto, la vacuna eficaz es uno, quien debe aprender a caminar ENTRE PANDEMIAS, CHISMES Y TERROR.