En medio de la contingencia sanitaria por el coronavirus, la inseguridad ha ido al alza en los municipios de la región del Camino Real, en donde la vigilancia policiaca ha resultado insuficiente para frenar la ola de robos, el clandestinaje en la venta de bebidas alcohólicas y situaciones de violencia, que casi a diario son motivo de denuncia ciudadana.

A pesar de que desde el 5 de abril, por recomendación de las autoridades de salud y del Gobierno del Estado se instauró la Ley Seca y a pesar de los operativos de la Copriscam que en sus informes señala haber rebasado las mil 650 inspecciones sanitarias, desmantelado 24 clandestinos y clausurado 38 expendios, aún es poco lo que se ha hecho.
Un botón de muestra es el municipio de Tenabo, en donde la gente habla del alto consumo de bebidas alcohólicas, vendidas a diestra y siniestra por un buen número de clandestinos, que se afirma son controlados por la misma autoridad y surtidos en horas de la madrugada por un pariente cercano de la alcaldesa María del Carmen Uc Canul.
Casi a diario, se registran en el municipio riñas callejeras, escándalos en la vía pública y situaciones de violencia familiar, con saldo de lesionados y personas que van a dar a la cárcel pública y en donde el factor detonante finalmente viene a ser el alto consumo de bebidas alcohólicas, que se obtiene en los muchos clandestinos esparcidos en el poblado.
En Hecelchakán, el mismo comandante de la policía municipal, Heyder Abraham Pech Pantí, reconoce un problema serio en el clandestinaje en la venta de bebidas alcohólicas que está generando la denuncia ciudadana por situaciones de inseguridad, zafarranchos callejeros, escándalos, y acoso a las mujeres, por parte de sujetos en estado de ebriedad.
La Ley Seca no se está respetando, pues existen personas que incluso utilizan las redes sociales para promocionar la venta de bebidas alcohólicas y hay evidencias de la venta de bebidas adulteradas, elaboradas de manera casera, como es el caso del tepache, que en su mayoría son adquiridos por los bebedores consuetudinarios y que ponen en riesgo su salud.
En Calkiní el asunto va más allá de la venta clandestina de alcohol que se comercia día y noche, pues los ladrones se mueven como pez en el agua, se han disparado los robos a casas habitación, a comercios e instalaciones deportivas y se ha dejado a los moto ratones operar a sus anchas, en perjuicio del patrimonio de los calkinienses.
Pero, ¿Qué se le puede pedir a la policía municipal?, si apenas cuenta con una veintena de elementos para cuidar a los más de 50 mil calkinienses que viven en los 17 poblados del municipio, incluyendo las Juntas de Nunkiní, Bécal y Dzitbalché. Hay el compromiso de las autoridades por contar con más elementos y equipo. Los calkinienses están a la espera.
DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA…
LA emergencia sanitaria y la crisis económica que viven el país y el estado por la contingencia del coronavirus han servido a muchos políticos como escenario de campaña, previo al año electoral que se avecina. Los partidos políticos, fuera de colores y de siglas han estado aprovechando el río revuelto en que se ha convertido la pandemia y con un falso altruismo, realizan la entrega de despensas y otras dádivas, buscando posicionarse y apuntalar las campañas de quienes pretenden candidaturas en el año electoral. La semana pasada, el Partido Acción Nacional estuvo muy activo en la distribución de despensas, kilos de carne, camisetas, gorras y otros suvenires, recorriendo calles y barrios en Tenabo y Calkiní. A la cabeza del contingente en Tenabo estaba el actual regidor Erick Euan Caamal, mejor conocido como “el Cubanito”, quien a pesar de sus oscuros antecedentes como tesorero del Ayuntamiento panista que encabezó el tristemente célebre “Muñeco”, Manuel Collí Ku, se apunta para buscar la alcaldía de este municipio. Pero así también, en Calkiní, el ex regidor panista Milton Ulises Millán Atoche, fue prácticamente destapado como aspirante a la presidencia municipal, al encabezar la entrega de los apoyos a las familias calkinienses. Mientras esto sucede, las autoridades electorales, bien gracias, pues no ven, ni oyen, y haciendo caso al llamado de “quédate en casa”, han evitado tocar el tema, dando “manga ancha” a los políticos y a los partidos para seguir armando su jugada previo al año electoral.
EL hacha ya está desenterrada y suenan los tambores de guerra, anunciando un posible enfrentamiento entre ejidatarios de Tepakán y Calkiní, que se acusan mutuamente por la invasión de tierras, problema que involucra seriamente a las autoridades ejidales, Asunción y Pedro Raúl, de apellidos Chi Canché. La situación no es de ahora, sin embargo, y según los mismos campesinos, es evidente la falta de voluntad de la autoridad competente para intervenir y poner a cada quien en su lugar, lo que ha hecho que el asunto lejos de solucionarse, día con día se vaya agravando, hasta el punto de convertirse en una bomba de tiempo. La falta de acción de las autoridades agrarias ha dado pie a que gente extraña se involucre en el tema, como es el caso de un ex empleado del Registro Agrario Nacional (RAN) que la semana pasada llegó a ocasionar el alboroto y a punto estuvo de crear el enfrentamiento entre campesinos, al asegurar que son los calkinienses quienes se están robando los terrenos. El ex empleado del RAN, de nombre Pablo de la Cruz Ku hizo creer que las tierras ocupadas en los límites de ambos ejidos son de Tepakán, lo que llevó a los campesinos de ese lugar a romper las vigas y el alambrado de púas que delimitaban ambos terrenos, provocando el enojo, la agresión verbal, hasta casi el enfrentamiento con los calkinienses. A opinión de los comisarios el problema de tierras entre Tepakán y Calkiní debe solucionarse de manera pacífica y está en manos de las autoridades agrarias, del Tribunal Agrario, que así suceda, pues existen planos que delimitan con mucha claridad las dimensiones de tierras para ambos ejidos. Pero, ¿Hasta cuándo?...
YA se da como un hecho la construcción del moderno edificio en donde funcionará la nueva Universidad de Agronomía del municipio de Calkiní, institución que empezó a funcionar hace ya más de cuatro años, a propuesta del partido Morena y del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. La semana pasada arribaron dos tráileres con material proveniente del centro del país y según el residente de la obra, Alonso Tamay Brito, este es un proyecto del programa de Universidades para el bienestar Benito Juárez y parte de los compromisos del presidente López Obrador con la juventud estudiosa y las familias campesinas del municipio . Esta escuela surgió entre las dudas y la incertidumbre de la sociedad, pues en sus inicios se veía más como una ocurrencia al no contar con un registro oficial ante la Secretaría de Educación Pública (SEP) ni con el reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (REVOE), lo que hizo que muchos le llamaran “escuela patito”. Fue inaugurada un 14 de febrero de 2016 con un total de 44 alumnos, ofreciendo una carrera universitaria de manera gratuita a todos los jóvenes del municipio y desde entonces ha estado utilizando instalaciones provisionales para su funcionamiento, entre estos, un edificio ubicado en la calle 15, entre 20 y 18 de Calkiní y últimamente las instalaciones del CBTIS 126. Su primera directora fue la profesora María Martina Kantun Can, por cierto candidata perdedora por el partido morena a la alcaldía de Calkiní y quien hoy, por obra y gracia del Gobierno Federal, se ostenta como delegada estatal de Programas para el Desarrollo en Campeche.