Columna

Oración a San Dedito


Por: Gaspar Herrera Farfán 

“San Dedo Bendito no me desampares, y que al señalar decidas por mí, prometo en tu nombre siempre estar contigo y no con aquellos que no creen en ti; tú eres el reflejo de la democracia que muchos no entienden por ser ignorantes, pero yo sí creo que cuando señalas, con tus bendiciones todo llegará; ¡poder y dinero, no importan los medios!, ¡no importan las formas pues tú sacro dedo, todo lo transformas!, por eso te pido ¡dame tu señal y a cambio te ofrezco mi fidelidad!” GAHF.

Cuando se es creyente no se esperan campanas que en su repicar inviten a misa, sino que a pesar de todo y de todos, y pese a empellones y pisadas en los callos o en los juanetes, se busca la oportunidad de estar siempre adelante para salir en todas las fotos con la idiotez retratada en el rictus de una sonrisa forzada, aguantando el dolor de un pisotón en el uñero, que transporta la antesala del infierno, se recuerda con firmeza la lección bien aprendida de que “quien se mueve no sale en la foto”, perdiendo por ello la ilusoria esperanza de que “ahora sí voy a ser el elegido”.

A pesar de conocer los procesos y procedimientos límpidos y transparentes que se manejan cuando se trata de elegir por y para algo, la decisión es tomada por un alguien quien es el “líder”, único capaz de estar por encima de leyes, normas, acuerdos y demás y a quien no se le debe enfrentar jamás so pena de caminar de ida y vuelta hacia un infierno del que solo los muy bendecidos podrían ser absueltos y perdonados por ser requeridos dada la calidad o la grandeza de sus pecados. ¡Carambas que es un enredijo de palabras!, pero bueno, ¡a lo mejor alguien encuentra en ese laberinto una salida, o sea ¡Alguien descubrirá entre todo ello una respuesta! ¿o no?.

Ante esta encrucijada algo que se retrata a todas luces es, que el conocimiento, el trabajo y la disciplina son nada para quien en un rito unicentrista de encoger los dedos índice y pulgar, señale a alguien fuera de grupo o equipo con el elegante discurso de que siendo uno en todos, se acepte la injusticia de seguir siendo manipulados a conciencia, por no tener el valor para rebelarse, y recuperar con ello la dignidad y la conciencia personal, que haga ignorar a quien decida seguir siendo burlado. El valor de cada uno no tiene precio y no se hace alusión a alguien en lo particular, sino a hechos que han sido tan visibles que se convierten en una verdadera burla al exhibir en un circo, el esfuerzo, la trayectoria y el trabajo honesto y responsable de quienes han confiado en su capacidad y desempeño y se les pone en un escaparate público como desesperados, tan solo por algún puesto o posición, dejándolos con ello, a merced de gente inconforme y reprimida, quien los llena de improperios y ofensas, cuando San Dedito sabe que el elegido saldrá de la fidelidad de una costumbre hecha ley, en contra de una ley hecha basura. Hombres y nombres sacrificados que jamás se aprendieron la ¡ORACIÓN A SAN DEDITO!