Columna

Educando a distancia


Por: Gaspar A. Herrera Farfán 

“El fracaso de la educación en línea: todos dicen, todos simulan hacer, se dejan responsabilidades con tal de cumplir, nadie aprende”. Sánchez Villa R.

Uno de los fracasos más estrepitosos de toda nación lo viene a ser el recurso educativo; alguien en el inmenso mundo de la política comoditicia estableció para que esto quedara claro, que ningún virus es responsabilidad de gobierno alguno, y tiene mucha razón en su expresión, pero aquello que lo viene a enfrentar y a contradecir, es que entonces donde queda su responsabilidad de preparar verdaderos proyectos con las medidas que satisfagan las necesidades de la ciudadanía, no solamente ante esta contingencia actual, sino ante cualquier otra contingencia a la que habría que enfrentarse. La fase para experimental con la ciudadanía ya quedó en los laboratorios que el mismo tiempo se ha encargado de ir destruyendo de manera paulatina, gobiernos considerados de oposición lo demostraron en su tiempo y momento, al encaminar a la gente a una aventura de cambio que la historia misma se está encargando de calificar con toda esa realidad que en su momento, por la euforia del optimismo, solo se veía el velamen del enorme buque de la esperanza; ahora empieza a salir todo el lodo que arrastró su “avance” como consecuencia.

Si el ilustre prócer revolucionario cubano José martí enarboló la bandera de la educación como único medio para liberar y fortalecer a los pueblos y a las naciones, lo cual queda asentado en su histórica frase de que “no es el oro ni la plata, ni los diamantes la mayor riqueza de las naciones, porque nada se compara a la educación que rompe yugos libera mentes e independiza a los pueblos” “mente libre, ciudadanos libres, pueblos libres”, entonces porque esa simulación que se exhibe grosso modo, cuando ni es gratuita, ni es para todos por igual, dado lo siguiente: la cobertura de internet a nivel nación es del 70%, zonas urbanas hasta el 77%, zonas rurales tan solo el 45-48%, esto según datos manejados por el INEGI en el 2019, de acuerdo a disposición de servicios en el hogar; ante esto que sucede, ¡la simulación educativa marcha viento en popa, alumnos inscritos que rebasan los datos estadísticos de una inscripción formal y los reportes de avances por parte de maestros artistas que sin una capacitación adecuada proceden en su responsabilidad, a hacer circo, maroma y teatro, para encaminar a sus alumnos a los verdaderos objetivos de la enseñanza y de una educación de calidad, pero, el maldito pero de siempre, y aquellos alumnos que carecen de los medios para su oportunidad de enseñanza-aprendizaje, ¡y que son los más!, ¿Qué se les ofrece para su educación?

Si algo ha sido notorio en los diversos “liderazgos” mesiánicos y controversiales para dirigir la vida de los pueblos, es el uso inapropiado de la improvisación, o mejor dicho el invento para la solución, ya que para improvisar se necesita de muchos conocimientos y el manejo de los pensamientos adecuados para cada circunstancia y acá, simplemente no los hay; los padres de familia han dejado sus labores en apoyo a la educación de sus hijos, lesionando con ello su economía familiar, su justificación simplemente no tiene validez cuando reclama; es que estoy ¡“EDUCANDO A DISTANCIA”!.