Columna

A mi…mis timbres


Por: Gaspar A. Herrera Farfán 

“Obedecer es el deber nuestro, es nuestro destino, y aquel que no quiera someterse a la obediencia será necesariamente despedazado”. THOMAS CARLYLE.

En la política, manipulada y ahogada hasta el cansancio, se ha escrito con letras invisibles que para triunfar, hay que tener el control de la libertad personal, trátese de quien se trate, porque se ha demostrado por siempre, que los menos con autoridad y represalias, siempre harán agachar las cabezas de los más, medrosos, miedosos e inseguros de su propia capacidad; autoritarismo aceptado a pesar de los gritos sin acciones de quienes indican su malestar, pero que al final besan la mano del que los sojuzga. Cuando se tiene un poder absoluto sobre la población, no se mira a las hormigas como un peligro sino al hormiguero como una muestra de conquista heredada, sinónimo de seguridad primero para abuelos, luego para padres y así seguirán hijos, nietos y demás descendencia.

Control absoluto en todo, escuelas, trabajos, escaños, horas o momentos para hablar y hasta para el qué decir, o sea, bien llevada la palabra para hacer recordar sus orígenes, autoritarismo, del latín “auctor”, maestro, líder o autor, a quienes se dan maestrías y hasta doctorados por la gran escuela social que seguirá siempre ignorada y sin la esperanza de pasar de “párvulos” a una escuela que los ponga en el mismo nivel competitivo, con quienes son doctos en palabras y promesas y comen con mantequita y sal todos los días de su pródiga y jugosa existencia. Justo momento para recordar las palabras de Lord Action, quien menciona que si “el poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente”.

¡Qué tan difícil es aceptar la visión india acerca de la vida y el respeto, en la cual ellos de manera tan simple imbuyen a sus hijos la enorme responsabilidad de vivir con su cruz de la existencia, que enseñan con ejemplos para que así sigan eternamente como el único gran ejemplo de vidas!; basado tan solo en una cruz hacia cuatro direcciones: “Delante”, para saber a dónde se dirige; “Detrás”, para recordar de donde viene; “Debajo”, para no pisar a nadie; “A los lados”, para ver quien los acompaña en todos los momentos, pero más aún en los difíciles.

¿Muy pesado acaso, para pensar, reflexionar y decidir?, ¿Cuando desde que se nace ya se tiene un nombre, lo que se habría de comer, de vestir, de decir y de andar? Es bueno el mencionar de como el autoritarismo basado tal vez en “La Pedagogía de la Autonomía de Paulo Freire, utiliza siempre el respeto a la libertad para enseñar lo que ellos quieran y no lo que el individuo requiere para vivir; ¡Se justifican el respeto, la libertad y la democracia de aceptación hacia una misma identidad que muestre las diferencias en nombre de la igualdad! ¡Que alguien me explique! ¡Freire, que le hacen a tus conceptos sagrados de la educación en la libertad! ¡Dónde tu inmenso ejemplo de “jamás intentes dar de beber al caballo cuando no tenga sed, déjalo cabalgar libre, que la libertad lo canse, después, solo vendrá al abrevadero”!

En cambio ahora se han convertido en ley del diario, frases tan usuales de común exigencia como “No importa qué sepa, pero a MI…MIS TIMBRES!