Por: Gaspar A. Herrera Farfán
Cuando la naturaleza sonríe y es ignorada, siente la decepción de no haber sido entendido el diálogo de la armónica convivencia en donde por una parte ella da todo sin chistar, pero el humano abusa de esa bondad.
Mutilando su cuerpo, destruyendo sus entrañas, cambiando sus olores y sabores, que lo hacen mirar con tristeza al causante, ya que con esas reiteradas acciones, el “hombre”, llamado así por costumbre mas no por conciencia, sólo, se va quedando en la indefensión, y va originando los estertores naturales de una agonía que reclama la detención, o al menos, la correcta planeación para una vida equilibrada y armónica que no se hunda o se destruya por un solo lado.
Un terremoto, la erupción de un volcán, los ciclones y su fuerza incontrolable y devastadora, la hambruna en algunos países que nada enseñaron o mejor, de los que nada se aprendió para no sufrir lo mismo, la contaminación de las aguas, (mares, ríos y lagunas como tiraderos naturales de desechos tóxicos), enfermedades sin vacuna y que son reclamados como castigo divino y no como consecuencia humana; tanto se puede escribir sobre todo esto, desde las plagas plasmadas en el Gran Libro de la Sabiduría, hasta los aconteceres de un hoy en que aún se siguen los desesperados gritos de un ¡Porqué!, sin analizar antes las propias acciones.
¡Coronavirus!, rimbombantemente llamada Covid 19, o sea como aquellos agentes secretos que por su eficacia y altos riesgos eran tan solo identificados con números, tal el caso del super agente 86 o quizá el agente 007, o mejor aún el que siempre decía ¡a sus órdenes Jefe!, el patrullero 777; ¡Quien lo trajo si no era invitado a la fiesta!, y sí, con él inicia el reventar de los hilos explosivos que fueron desenterrando necesidades no planeadas y espacios no cubiertos por olvidar lo que en el ámbito de la Pedagogía se llama Proceso de Planeación, que de manera automática dará por si misma los resultados para una correcta organización. Es necesario aclarar que cuando algo no se conoce, las cosas no se resuelven con especulaciones que a la larga van tan solo a demostrar que es más caro el caldo que las albóndigas; acá es donde la enorme maquinaria que tiene la confianza del ciudadano se tiene que poner las pilas y zapatero a tus zapatos, esto no es donde vaya uno vamos todos, sino cada cual con lo que le corresponde planear y prever, investigar y proponer, decidir y hacer. ¿Es muy difícil?, creo que sí, porque los resultados de la historia así lo marcan.
Y bien, tras ello se dejan venir enojados Amanda, quien se adelanta y suelta su rencor contra la gente humilde, la más necesitada, la de las construcciones endebles y sin seguridad, y desatando su furia, le demostró a Cristóbal de quién era el mando al destruir techos, paredes, muros y derrumbar árboles, como prueba de su enojo; Y llega Cristóbal tras ella ya no tan enojado pero llorando sin cesar para irse juntos por otros lares y ese llanto, destruyo cosechas, inundó caminos, destruyó puentes y al igual abrió boquetes que hicieron notar la enorme diferencia entre la Pobreza y el Poder, en un sencillo análisis de AMANDA Y CRISTÓBAL…ROMANCE Y CONSECUENCIAS…
